Adultos emocionalmente dependientes

Dependemos de los demás, es inevitable. Vivimos rodeados de personas de las que dependemos (emocionalmente y económicamente).

¿Donde está la línea que separa lo normal de algo preocupante?

Que puede sentir una persona emocionalmente dependiente:

  • Sentimiento de que de él/ella no depende nada, capacidad de decisión nula
  • Evita afrontamiento constantemente, por el miedo a ser rechazado/a o por no molestar
  • Siente que la felicidad de su pareja/familia depende exclusivamente de él/ella y siente la culpa por ello
  • Interpone los deseos de los demás a los suyos propios
  • Depende de la opinión de los demás (para bien o para mal)

¿Por qué somos tan dependientes?

En muchos casos tenemos muy baja autoestima, por ello necesitamos la aprobación de alguien para casi cualquier cosa. Tenemos muchas dudas y la inseguridad es tan grande que nos impide avanzar.

¿Por qué tenemos tan baja autoestima y no nos atrevemos a lanzarnos a descubrir el mundo sin ningún sostén de fuera?

Para saber el porque deberíamos buscar la respuesta en nuestra infancia.

Toda nuestra infancia la sociedad nos trasmite la necesidad urgente de convertirnos en seres independientes ya. Por nuestro bien, se supone. Por el miedo a malcriar. 

Se ve casi necesario que los bebes (!) se conviertan en mini adultos cuanto antes. Sean autónomos y no demandantes. Se nos está imponiendo la idea que la temprana separación de madre – hijo es necesaria y beneficiosa. En mi opinión se trata de una auto justificación que nos inventamos para no sentirnos tan mal. La imposibilidad de conciliar la vida laboral genera constantemente sentimientos de culpa en los padres.

Entre tantos tabúes y reglas no escritas criar hoy en día es una aventura. O te sometes al estilo de crianza «tradicional» o te «revelas». 

Lo que deberíamos hacer ( y no es fácil a veces) es pensar en las necesidades reales (sobretodo afectivas) del bebé. Así sería todo mucho más claro. ¿Es necesario que el bebé de cinco meses duerma solo en su cuna en su propia habitación? ¿Si el niño llora en brazos de alguien (amigo o familiar) es necesario forzarlo a que se acostumbre al desconocido y se socialice?

Muchas cosas que hacemos los padres es para que el niño se espabile y adquiera ciertas habilidades cuanto antes ( dar la vuelta con x meses, andar antes del año, quitar el pañal, etc.). Aparte hay una carrera oculta entre los padres para ver si tu hijo con x meses ya puede hacer esto y lo otro, el hijo del vecino lo empezó a hacer meses más tarde.

En general los niños hoy en día están sometidos a mucha presión. Se espera mucho de ellos. No deberían defraudar las expectativas de los padres. Cuando nuestras expectativas chocan con la realidad empiezan las roces, críticas, frustraciones y enfados. A raíz de esto pueden surgir los comentarios como: “mira que eres tonto”, comparaciones con otras personas que son “mejores”,  gritos o humillaciones.

Y no nos olvidemos del miedo constante y sobre protección que tenemos los padres en referencia a nuestros hijos. Según van creciendo los niños deberíamos ir soltando un poco la cuerda. Darles margen para que puedan explorar y experimentar. Si no les podemos trasmitir nuestros propios miedos, aparte de dar de entender que no confiamos en ellos y que no son capaces de hacer  las cosas por ellos mismos.

Todo en conjunto daña seriamente la autoestima del niño, convirtiéndole en mero espectador, sin capacidad de decisión e iniciativa.

Adultos dependientes por ser niños independientes antes de tiempo.

 En esta lucha por hacer a los niños independientes antes de que estén preparados a serlo es contraproducente. Es igual que obligar al niño a caminar con 6 meses de edad. No está preparado. Para ser independientes debemos haber sido seres dependientes. Aparte de todo, nacemos siendo Muy dependientes. Necesitamos tiempo para adquirir autonomía.

La autonomía real se consigue con la adquisición de una base segura. Cuando un bebé tiene todos sus necesidades afectivas cubiertas y se siente seguro puede explorar el mundo. Los padres se convierten en su base segura.

Hay estudios que demuestran que las relaciones afectivas que construimos siendo adultos dependen del tipo de apego que tuvimos de pequeños. Los niños con apego seguro (donde los padres están atentos a sus necesidades, sus llantos, etc.) se convierten en adultos capaces de construir modelo de relación amistosa y confiada. No tienen miedo a abandono o rechazo.

En cambio los niños con apego inseguro/ansioso de adultos tienen dificultades en construir relaciones afectivas. Sienten temor al abandono, pueden ser suspicaces o demasiado ansiosos.

En casos graves una dependencia emocional se puede convertir en una patología grave. Donde uno ya no puede estar sin el otro. Necesita del otro para sentirse realizado, feliz y capaz. Siente miedo al abandono, en algunos casos incluso prefiere estar mal acompañando que estar solo (casos de maltrato por ejemplo).

Nosotros siendo padres podemos prevenir muchas cosas de nuestros niños mientras crecen. Con el amor y dedicación podemos ayudarles a convertirse en personas seguras de si mismos y capaces de construir relaciones afectivas satisfactorias.

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